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¿ES ESTO TODO DE LO QUE SOMOS CAPACES?

Acaba de salir a la luz el último informe del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático. Todos los anteriores alertaban de que era indudable que se estaba produciendo un cambio climático fuera de lo normal en la Tierra, y de que el responsable de él era el Hombre. Este último informe no hace sino corroborarlo. No solo eso, sino que las estimaciones que ofrecen los modelos que los científicos son capaces de elaborar reflejan futuros de auténtica catástrofe.

No somos capaces aún de comprender el funcionamiento de la Tierra, de todos los elementos físicos y biológicos implicados. No es posible, aún, hacer modelos que predigan con precisión suficiente lo que va a suceder dentro de periodos de tiempo ni siquiera cortos. La ciencia aplica todo su poder, que no llega, para inferir el futuro, y así hace suposiciones más y menos pesimistas, en la esperanza de poder orientarse en las consecuencias esperables y poder, con ello, guiar las decisiones que debemos tomar.

De los modelos estudiados, los más pesimistas se pueden resumir en el Infierno de Dante y los más optimistas en un desastre mundial. Eso a corto plazo, es decir, en la vida de nuestros hijos.

Pensemos lo que haríamos si el médico más reputado en su campo, después de analizarnos, nos dijera que nos encaminábamos hacia una muerte horrible en un periodo de 5 años. ¿Qué haría una persona normal? ¿Seguiría como si nada? ¿Cambiaría algo sus hábitos, de forma cosmética, sin atacar la raíz de su mal? ¿Haría tal vez ejercicio los lunes, para seguir luego como si nada el resto de la semana? ¿Dejaría el tabaco los sábados por la noche para fumar tranquilamente el resto de los días? Sin duda algunas personas lo harían, hay de todo, pero, la mayoría, primero se llevaría el susto de su vida y luego se reformaría radicalmente. Buscaría con fuerza desesperada apartar de sí aquel cáliz de la muerte terrible y cercana.

Ahora bien, ¿no es eso a lo que se enfrenta la Humanidad? ¿No es a una muerte cercana, puesto que 50, 100, 200 años no es más que un instante en la existencia de la Humanidad? ¿No debería entonces la Humanidad tomarse esto prácticamente como el único problema a resolver? ¿De qué servirán a los países sus infraestructuras, sus escuelas, sus hospitales cuando no haya con qué alimentar a las personas?

Nuestros políticos hablan hoy todo el tiempo del Cambio Climático, de objetivos que nos hemos marcado, de sustituir energías fósiles por energías renovables. ¿De verdad piensan que con esto vamos a conseguir arreglar tamaño problema?

Lo que vemos es cómo la única opción que se propone para atajar la mayor amenaza que la Humanidad puede tener es la implantación desaforada de energías con un gran impacto sobre el medio natural. Una implantación que es planeada, promovida y dirigida por las compañías energéticas que venían explotando hasta ahora las energías fósiles que hemos utilizado, y por las que hemos desestabilizado el clima del Planeta, sin contar con la intervención abierta de agentes puramente especuladores.

La planificación energética que se está llevando a cabo no tiene ningún reparo en dejar al margen la PRODUCCIÓN LOCAL, para centrarse en la producción a escala industrial, el transporte a grandes distancias y la transformación de un tipo de energía en otro, que luego se transportará, luego se quemará, y vuelta a empezar.

La desvergüenza es tal que se clasifica por colores al hidrógeno, según lo contaminante de su origen, en la clara constatación de que para hacer dinero da igual uno que otro, y todos serán comprables y vendibles y buenos para hacer negocio. “Business as usual”. Solo que parece que nada va a ser “as usual”. No. Por desgracia para todos, nada va a ser “as usual”.

Como ser humano no puedo dejar de preguntarme: ¿Es esto todo lo que somos capaces de hacer para salvarnos? ¿No dan nuestras mentes para más? ¿Nos extinguiremos sin remedio por ser incapaces de comprender lo que sucede?

La mayoría de la población ha recibido formación suficiente para comprender la esencia de lo que nos pasa. Debemos pensar, todos debemos pensar sobre lo que está sucediendo, analizarlo en nuestras cabezas. No me cabe duda de que, si lo hiciéramos, saldría un grito de la sociedad entera que diría “ESTO NO PUEDE SER”, entonces estaríamos en el camino de la salvación. Entonces pondríamos al frente de la planificación a las mejores cabezas, y ya no serían las empresas energéticas quienes diseñarían las políticas energéticas, las empresas se adaptarían a ellas. Entonces se fomentaría que cada quién se dotara de sus placas solares, y de un pequeño aerogenerador, entonces se renovarían las centrales nucleares y se harían algunas otras nuevas para dotar a la industria de potencia para sus necesidades. Se harían únicamente los complejos eólicos y fotovoltaicos que fueran asumibles sin interferir con el medio natural. Se limitaría el uso de energía a las necesidades, encareciendo el consumo de energía fuera de lo necesario para una vida normal, haciendo prohibitivo para el mayor millonario algo como un vuelo turístico al espacio. Entonces volar al espacio durante 10 minutos le costaría a James Bezos toda su fortuna, seguramente no iría. Entonces sí podríamos tener una posibilidad de salvarnos, de otro modo no la tenemos, penoso como es, no la tenemos.

Aquilino García López _ Ingeniero Agrónomo

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